Archivo mensual: febrero 2019

Cartas al País

FUENTE: DIARIO CLARIN

“Caja multimillonaria con médicos jubilados en el límite de la pobreza”

Todos lodos días se leen reclamos y protestas de los jubilados, pero nunca se habla de los médicos jubilados de la provincia de Buenos Aires, obligados desde que se reciben a aportar a la Caja de Previsión y Seguro médico de dicha provincia. Una Caja que no nos escucha, no le interesamos y casi diría que nos desprecia. La Caja tiene diez directores, otros tanto subdirectores, auditores, gerentes que nadie sabe cuánto ganan, ya que no figura en los balances que presentan todos los años y que esta vedado para nosotros. Tampoco sabemos en qué se gastan los millonarios “gastos de representación” y por qué cobran lucro cesante.

Mientras se nos niega una jubilación digna -cobramos $ 25.000, de los cuales 9 mil se van a la obra social, 5 mil para remedios, y si agregamos los servicios nos quedan monedas para vivir, la Caja sin consultarnos se embarca en proyectos faraónicos como la construcción de un hotel cinco estrellas en el centro de La Plata, calle 51 y 9, la compra de cocheras en Puerto Madero, campos en Corrientes, y nada de eso es para nosotros. Es la única Caja que no paga aguinaldo a fin de año, nos tiran una moneda para las Fiestas. Tiene un superávit de 2.751 millones y se niega a darnos una jubilación digna. Caja multimillonaria con médicos jubilados en el límite de la pobreza. Hasta hace unos años cada cuatro años hacían una parodia que llamaban “elecciones”. Ahora se van rotando los mismos, igual técnica hacen los del Colegio médico, cuyo presidente en Avellaneda hace 54 años que está atornillado, y no cumplen ninguna función, más que cobrarles a los médicos.

Sería interesante que algún organismo de control revise los balances de los últimos cuatro años, seguro se van a llevar una sorpresa. Lo único que nos falta es que nos obliguen a salir a la calle con un brazalete identificatorio para que nadie se nos acerque.

Juan Carlos Ferri

DOCTOR

fliaferri@hotmail.com

Voces, reclamos y esperas de jubilados

Con todo el respeto que se merece Macri, me podría decir, ¿por qué utilizan la plata de la ANSeS últimamente para problemas de su Gobierno, en lugar de pagar los juicios a los jubilados? Nosotros aportamos durante 45 años y estamos cada vez más desprotegidos en cuanto a nuestra salud, pérdida del poder adquisitivo por la inflación y el aumento mínimo que nos dan (inflación 2018 %47,6, aumento a jubilados %28,5) y no nos alcanza para pagar todos los aumentos que sigue haciendo su Gobierno y únicamente están pensando en los comicios de este año como si fuera lo único que tienen en mente.

Repito, con todo respeto, como sigan comportándose como hasta ahora con nosotros, los viejitos, en las próximas elecciones se van a llevar una sorpresa.

Víctor Cao

vccgrafica@yahoo.com.ar

Ante los constantes saqueos que realizan a la Caja de la ANSeS, a pesar que se dice está destruida, desabastecida, unido al pago de los planes sociales, plan Universal por Hijos, prestamos de la ANSeS a personas extrañas ajenos completamente a las funciones de la misma, me pregunto ¿qué pretende hacer el Gobierno con los jubilados?

Hemos recibido un aumento anual en 2018 del 15% contra 48 de inflación, nada de bono compensatorio, atención deficitaria de nuestra obra social, recorte constante de descuentos en los medicamentos, mal servicio, largas esperas de turnos, estudios, prótesis, necesidades, la amenaza del FMI de seguir recortando los haberes jubilatorios. Me pregunto ¿por qué los jubilados no tenemos un organismo, un sindicato que nos defienda, que se siente como cualquier gremio a negociar los aumentos? Ni siquiera tenemos una Defensoría. Alguien que levante la voz, que diga que la clase pasiva no reciba estos aumentos cuando la canasta básica de un jubilado duplica o triplica el haber mínimo. ¿Cómo puede ser que ningún abogado, fiscal, juez, ninguna de estas figuras que se pasean diariamente en las pantallas de TV, se pronuncie y diga esto no puede ser?

Creo que una sociedad que no reacciona, que no protesta en defensa de sus mayores, que mañana serán ellos, muestran señales de una sociedad enferma, metida, sumergida en sus propios problemas, y una sociedad así no sirve ni para ellos mismos ni para sus hijos ni para el país. Despierten, argentinos, porque lo que sufren hoy los jubilados en unos años lo padecerán ustedes y los mayores ya no estaremos para decirles, ¿vieron?, ¡se los advertimos!

Lidia Miravet

limir@fibertel.com.ar

Interesarse por lo proyectos de los candidatos que conducirán durante 4 años los destinos de esta vapuleada Argentina, se impone. Para ello, debemos sacudirnos un poco todos los ciudadanos de a pie, porque se aproximan las elecciones, y de política en general, sólo conocemos sus falencias.

Para decidir mi voto quiero encontrar, sí o sí, entre esos proyectos, los siguientes: 1) Que vuelvan buenos, excelentes trenes que no se desintegren en la primera parada, y le devuelvan a cada lugar federal la salud, la educación, el trabajo, la vida misma que les fue arrancada por gobernantes corruptos de mirada porteña, sin concepto de país. Que esos trenes transporten trigo, petróleo, frutas, verduras, maquinarias, etc, etc, para que renazca la vida en cada pueblo o ciudad abandonada. 2) Que entre sus pasajeros estén los jubilados, visitando sus familias, disfrutando nuestros maravillosos paisajes argentinos, pagando como todos, con el dinero digno de sus jubilaciones. 3) Renacería así la justicia, terminaría la delincuencia, se despoblarían las villas, habría Paz. Si así se dieran las cosas mi tercera propuesta surgiría sola. Porque entonces, recién entonces, habría poesía.

Edith Michelotti

ediluobs@hotmail.com

Es una vergüenza lo que se sufre para conseguir un turno en un hospital público de Buenos Aires. Al concurrir como afiliado a PAMI (pagamos una cuota) a cualquier hospital, se encuentra uno con personas durmiendo todo la noche en los mismos para tener un turno (la mayoría extranjeros).

Una persona de 77 años como yo, que paga su cuota, no puede sacar un turno. Estamos cansados de escuchar que “no hay más turnos”. Tengo yo que pagar, ir por un turno a las 4 de la mañana, ¿no es injusto? Señores responsables, tendrían que reservar para jubilados una cantidad de números para su atención, sin necesidad de ir de madrugada para su atención paga.

José G. Gómez

gomez_ventas1@yahoo.com.ar

La renovación del certificado discapacidad, Ley 24.901, es expedido por la Junta Evaluadora de la Discapacidad, que atiende en avenida Ing. Huergo 1189 de la CABA. Previamente, se debe cumplir con los exámenes médicos y, con los resultados, concurrir a una dependencia del GCBA donde verifican y otorgan un turno para concurrir a dicha dirección.

Nuestro problema radica en que la renovación del certificado requiere cumplir nuevamente con dichos trámites, lo que en el caso de jubilados muy mayores con discapacidades crónicas, tal vez podría obviarse. Deberíamos concurrir a nuestro médico de cabecera para retirar la orden de atención, pedir turno para ser atendidos, concurrir al examen y recibir una fecha para retirar el resultado. Si se trata de discapacidad auditiva, más discapacidad visual, más alguna dolencia crónica, son tres trámites. Con los resultados concurrir a la dependencia del GCBA donde verifican y, si está todo bien, otorgan un turno para el examen en Ing. Huergo 1189. Todo ésto puede llevar varios meses, cuando el certificado original es relativo a las mismas discapacidades y podría renovarse con sólo consultar los archivos de la Junta Evaluadora. En nuestro caso, está vencido el certificado de mi esposa (78) y ni ella ni yo (82) tenemos las fuerzas necesarias para hacer todo el circuito mencionado.

Raimundo García

raigarciapadre@yahoo.com.ar

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Santángelo advirtió sobre el problema que tiene el país con un “sistema previsional quebrado”

FUENTE: EL CRONISTA

El economista lo atribuyó a que “hay demasiados jubilados en función a los que aportaron, y demasiada poca gente aportando o mucho empleo en negro”.

Santángelo advirtió sobre el problema que tiene el país con un “sistema previsional quebrado”

El economista Rodolfo Santángelo consideró hoy que la Argentina “se debe una discusión sobre la sustentabilidad de su sistema previsional”, porque “está totalmente desfinanciado”.

En declaraciones a Radio Mitre, el economista explicó que hay “un problema de altísima inflación histórica”, pero remarcó que “el problema de fondo es que tenemos un sistema previsional quebrado”.

Santángelo lo atribuyó a que “hay demasiados jubilados en función a los que aportaron, y demasiada poca gente aportando o mucho empleo en negro”.

También mencionó que “hay una fórmula de ajuste de las jubilaciones que si bien este año perdió contra la inflación  y el año próximo lo va a recuperar, está disociada de lo que son los ingresos del sistema previsional”.

Por lo expuesto, indicó que “el sistema previsional es uno de los grandes temas que tiene Argentina a futuro. Este año la tarea sucia la hizo la inflación, y en algún momento, yo esperaría que sea no mucho después del 10 de diciembre de 2019, Argentina se debe una discusión sobre la sustentabilidad de su sistema previsional”.

Para Santángelo, el tema es debatir sobre “cómo se banca ese gran pasivo que tiene el Estado, porque sino el peso sobre las finanzas publicas puede ser fuertísimo”.

El problema es el sistema en su conjunto, está totalmente desfinanciado”, concluyó.

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Con la suba de 11,8%, cuánto cobrarán jubilados, pensionados y beneficiarios de AUH en marzo

FUENTE: DIARIO LA VOZ

Ese aumento será el primero de dos programados para este año. El segundo se aplicará en junio próximo de 10,8%.

JUBILACIONES. Imagen ilustrativa. (Antonio Carrizo/Archivo)

JUBILACIONES. Imagen ilustrativa. (Antonio Carrizo/Archivo)

Agencia Télam

os jubilados, pensionados y otros beneficiarios de prestaciones a cargo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), como la Asignación Universal por Hijo (AUH), percibirán a partir de marzo próximo un aumento del 11,8% sobre sus haberes, incremento que alcanzará a 17,8 millones de personas, de acuerdo con fuentes oficiales.

Será el primero de dos aumentos programados para este año, debido a la Ley 27.426, y el segundo se aplicará en junio próximo de 10,8%.

La sumatoria de ambos, que arroja un incremento acumulado de 23,9%, lograría una mejora en los ingresos que superaría a la inflación prevista para el primer semestre.

De esta manera, a partir del próximo mes la jubilación mínima pasará de los $ 9.309,10 actuales a $ 10.410,4.

En junio, cuando se aplique el segundo incremento, el ingreso básico del sistema nacional llegará a casi $11.535.

En cada uno de esos meses, a su vez, la prestación máxima se ubicará en $76.268 y $84.505, respectivamente.

Por su parte, la AUH, actualmente en $ 1.825, tras el último aumento aplicado en diciembre pasado, se incrementará en marzo a $ 2.040, y en junio pasará a $ 2.260.

Según datos de la Anses, la movilidad contempla y beneficia a 17,8 millones de personas, de las cuales 6,9 millones son jubilados y pensionados; 1,7 millón son beneficiarios de pensiones no contributivas y pensiones universales para el adulto mayor, y 9,2 millones perciben AUH.

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Jubilados, pensionados y AUH: habrá un aumento del 11,8% en marzo y otro del 10,8% en junio

FUENTE: DIARIO CLARIN

También alcanzarán a las asignaciones familiares y pensiones no contributivas. Son casi 18 millones de beneficiarios. 

ISMAEL BERMUDEZ

El mes próximo, los 17,8 millones de jubilados, pensionados y demás beneficiarios de la Seguridad Social cobrarán sus haberes con un aumento del 11,83%. Y ahora se conoció que en junio el aumento será del 10,8%.

Se estima que la suma de ambos aumentos, de 23,9%, será mayor a la inflación del primer semestre por lo que podría darse un recorte o una recuperación de 8 puntos sobre los 19 puntos de pérdida sufrida por el sector el año pasado.

Con estos aumentos, el haber mínimo de $9.309,10, subirá en marzo a $ 10.410 y en junio ascenderá a $11.534.

Este nuevo dato del 10,8% –que se conoce con 5 meses de anticipación– surge tras la difusión oficial de la evolución de los salarios formales a diciembre pasado, según el indice Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE). Y ya era conocida la inflación de octubre, noviembre y diciembre, cuarto trimestre de 2018.

La combinación de esos dos datos se toman en cuenta para calcular los aumentos de junio, julio y agosto, según la nueva fórmula de movilidad aprobada en diciembre de 2017.

En el cuarto trimestre, la inflación sumó 11,6% y ahora se conoce que el índice salarial RIPTE fue del 8,9%. Así los salarios subieron menos que la inflación y los jubilados recibirán menos -2,7 puntos- que la inflación del cuarto trimestre del año pasado.

La fórmula de movilidad contempla el 70% de la variación trimestral registrada por el IPC y 30% de la evolución en igual período del RIPTE. En este caso, el 70% de 11,6 es 8,12% y el 30% de 8,9 de los precios es 2,67 %. La suma es 10,79% también por debajo de la inflación del cuarto trimestre.

Los datos de 2018 arrojan que las jubilaciones y demás prestaciones tuvieron un incremento de 28,46% frente a una inflación del 47,6%. Una pérdida de 19,1 puntos o del 13%. Con relación a septiembre de 2017, con el cambio de fórmula, la pérdida fue de 30 puntos porque el Gobierno se “salteó” el primer aumento que debió aplicarse en enero de 2018.

Ahora, con el aumento del 11,83% de marzo y el 10,8% de junio, en el primer semestre el aumento acumulado sumará el 23,9%. Según el REM, con las estimaciones de evolución de los precios por parte de las consultoras privadas, la inflación debería desacelerarse en los próximos meses y se ubicaría por debajo de ese porcentaje. Así  los jubilados y demás beneficiarios recuperarían parte de la pérdida del año pasado. Por ejemplo, habría un recupero de unos 8 puntos si la suba semestral de los precios se ubicara en el 16%.

Según ANSeS, la “movilidad” engloba a más de 17,8 millones de personas:, 6,9 millones son jubilaciones y pensiones, 1,7 millón de Pensiones No Contributivas y Pensiones Universales para el Adulto Mayor y alrededor de 9,2 millones de asignaciones por hijo.

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Desde 2015, los jubilados perdieron un 65% de su capacidad de compra

FUENTE: EL TERRITORIO

El sueldo no les alcanza para cubrir ni la mitad de los gastos mensuales

Según el Centro de Economía de Política Argentina (Cepa), desde el 2015 hasta el 2018, luego de tres años del gobierno de Mauricio Macri, la calidad de vida de los jubilados y pensionados se fue deteriorando. El retroceso en la condición de vida se debe a la pérdida del poder adquisitivo a partir de la suba de precios en medicamentos e insumos de la canasta básica, ya que el sueldo mínimo no basta para cubrir sus necesidades básicas.
En consonancia, el Defensor de la tercera edad, Eugenio Semino, comentó a este matutino que “el año pasado los jubilados tuvieron una pérdida del poder adquisitivo del 20 a 25 por ciento, en razón de que la inflación superó el 48 por ciento. Además agregó que “la situación empeoró porque es como si hubiesen cobrado un sueldo menos en todo el año”.

“Día a día, las ciudadanos registran una preocupante tendencia en este contexto desfavorable para ellos, que afecta notablemente la adquisición y compra de bienes e insumos básicos considerando que entre el 2015 y el 2018 el sueldo ha aumentado un 143,63 por ciento, mientras que los medicamentos han sufrido un incremento de entre el 235 y el 534 por ciento”, menciona Cepa.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondiente al 2018, el 15,4 por ciento de la población total argentina se compone por adultos mayores. Esto quiere decir que nuestro país cuenta con 6.838.533 habitantes de 60 años o más, y representan una porción significativa de la población argentina.

De esta cifra mencionada, el Defensor asegura que se desprenden casi cinco millones y medio de jubilados y/o pensionados cuyo sueldo no supera los trece mil pesos.

Canasta básica
Los jubilados han perdido un 65 por ciento de poder de compra desde el año 2015, hasta la actualidad, según lo destaca Cepa en su investigación.
“Desde Defensoría venimos calculando desde hace un década la canasta del jubilado. Y en la última mención, incluyendo gastos de vivienda, esa canasta nos dio 26 mil pesos. Comparando eso con los sueldos de 9.500 pesos en la mínima, y 12.500 pesos en la media que cobran los adultos mayores, vemos muy complicada la vida del jubilado”, mencionó el Defensor.
La investigación de Cepa revela además algunos ejemplos específicos que evidencian el deterioro de los sueldos, contrastando que “en el 2015 con el sueldo mínimo se podían adquirir 252 botellas de aceite de girasol de 1,5 litros. Mientras que en la actualidad, el sueldo de los jubilados alcanza para comprar solamente 96 unidades”.

Otro caso podría representarse con “el valor del papel higiénico (en su presentación de 4 rollos). Hace tres años, se podían adquirir 252 paquetes, pero actualmente, con ese monto se pueden comprar solamente 131 unidades”.

Lo mismo ocurre con la carne, el pan, los lácteos y los productos de higiene indispensables.

La dinámica se repite con todos los elementos de la canasta básica donde, en algunos casos, la capacidad de adquisición se redujo a menos de la mitad, reveló Cepa.

Con respecto a Pami
Ahora bien, los adultos mayores están adheridos a la obra social de Pami (Programa de Asistencia Médica Integral) y perciben descuentos por los medicamentos que requiere cada afiliado.

Pero en ese sentido “Pami recortó sus prestaciones y por lo tanto disminuyó la cobertura en medicamentos”, destacó el Centro de Investigación. Por ende, la preocupación en el incremento de los mismos.

La modificación de la resolución Nº 005 de Pami agrega condiciones extremadamente insólitas para que el jubilado acceda a una cobertura del 100% en sus medicamentos.
Entre ellas, se destacan no tener más una propiedad o bien inmueble, no contar con un auto con menos de diez años de antigüedad, no estar afiliado a un sistema de medicina pre-paga y tener ingresos inferiores a 1,5 mínimo de haberes previsionales.

El informe revela que “al quitar Pami y Remediar la limitación de la entrega gratuita de medicamentos, puso en grave riesgo no solo la salud de los adultos mayores, sino también la calidad de vida de aquellas personas que presentan patologías crónicas. Sin tratamiento oportuno se generan discapacidades y aumenta la fragilidad y la dependencia de los mayores”, advirtieron.

Motivos de defunciones

En la Argentina, en 2009, según datos estadísticos del Indec, el 44 por ciento de las defunciones de adultos de 60 años o más, correspondían al aparato circulatorio, el 26 por ciento a tumores y el 21 por ciento a enfermedades del sistema respiratorio. Esta situación es crítica si se consideran los incrementos en medicamentos para estos tipos de patologías, y la reducción de prestación en descuentos que dictaminó Pami, destacó Cepa.

“La mayoría de los medicamentos para estas patologías específicas cardiovasculares, respiratorias, entre otras, han aumentado entre un 280 y 534 por ciento” (ver Los medicamentos…).
En efecto, considerando que de los casi 7 millones de beneficiarios del sistema sólo el 64 por ciento percibe una jubilación mínima la gravedad es aún mayor, resaltaron. Ya que los aumentos en medicamentos, alimentos, insumos de higiene y servicios públicos superan ampliamente el incremento del haber jubilatorio y el aporte que reciben.

“Esto produce una caída de los adultos mayores a la pobreza”, consigna el trabajo.

En este sentido, “no se trata de insumos reemplazables u optativos, sino de elementos indispensables para la subsistencia y una regular calidad de vida para los adultos mayores”.

Finalmente, desde Cepa recalcaron que “el Estado debe garantizar esos derechos de primera necesidad para los jubilados y pensionados”.

Los medicamentos más costosos

La inflación de los medicamentos desde 2015 al 2018 aumentó en algunos casos hasta un 534 por ciento, según lo acreditó Cepa.
Entre alguno de ellos, destacan que los medicamento para patologías cardiovasculares incrementó su valor en un 534,42 por ciento. La medicina para patologías respiratorias aumentó su precio en un 302 por ciento, siendo hoy su valor actual de 1.805 pesos. Asimismo, los tratamientos para personas asmáticas o enfermedades obstructivas crónicas también fueron fuertemente encarecidos. Mientras que la medicación para enfermedades osteoarticulares tuvo un incremento del 285 por ciento.
encarecidoesufripooporntoaunPatologíase,fluticasona+salmeterol (Seretide) aumentó su precio en un 302 por ciento, siendo hoy su valor actual de 1.805 pesos. Los tratamientos para personas asmáticas o con Enfermedades Obstructivas Crónicas (EPOC) se han visto fuertemente encarecidos. El medicamento para Patologías Osteoarticulares, Etoricoxib (Arcoxia) tuvo un incremento del 284,95 por ciento.

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¿Por qué algunos jubilados en Japón quieren ir a la cárcel?

FUENTE: DIARIO LA NACION

Cada vez más japoneses mayores de 65 años cometen delitos para acabar en la cárcel

Cada vez más japoneses mayores de 65 años cometen delitos para acabar en la cárcel

Japón se enfrenta a una ola de crímenes perpetrados por gente de edad avanzada. La proporción de delitos cometidos por personas mayores de 65 años aumenta constantemente desde hace 20 años.

En Hiroshima, en una casa de transición destinada a delincuentes que están a punto de ser liberados de la cárcel y, por lo tanto, de volver a integrarse en la comunidad, vive Toshio Takata, de 69 años. El hombre explica que infringió la ley porque era pobre. Quería un lugar donde vivir de forma gratuita, aunque fuera entre rejas.

“Llegué a la edad de la jubilación y me quedé sin dinero. Así que se me ocurrió que quizás en la cárcel podría vivir gratis”, dice Takata.

“Agarré una bicicleta, la llevé a la comisaría de policía y le dije al hombre que había ahí: ‘Mira, robé esto'”, continúa.

El plan funcionó. Ese fue el primer delito de Takata, y lo cometió con 62 años. Los tribunales japoneses tratan los hurtos como algo serio, por lo que fue sentenciado a un año de cárcel.

Pequeño, delgado y con tendencia a reírse, Takata no parece para nada un delincuente habitual, y mucho menos alguien capaz de amenazar a un grupo de mujeres con un cuchillo. Pero tras ser liberado de su primera sentencia, esto es exactamente lo que hizo.

“Fui a un parque y las amenacé. No pretendía hacerles ningún daño. Solo les enseñé el cuchillo esperando que alguna de ellas llamara a la policía. Y una lo hizo”, explica Takata.

En total, Takata pasó la mitad de los últimos ocho años en la cárcel.

Le pregunto si le gusta estar en la cárcel. Él me hace ver que cuenta con una entrada económica adicional: sigue cobrando la pensión aunque esté dentro.

“No es que me guste, pero ahí puedo estar gratis”, dice. “Y cuando salgo, tengo ahorrado algo de dinero. Así que no es tan grave”.

Una tendencia al alza

Takata es un ejemplo de una sorprendente tendencia en la delincuencia japonesa. En una sociedad notablemente respetuosa con la ley, una proporción cada vez mayor de delitos los cometen personas mayores de 65 años.

En 1997 este grupo de edad representaba aproximadamente una de cada 20 condenas, pero 20 años después la cifra aumentó a más de una de cada cinco, una tasa que supera con creces el crecimiento de los mayores de 65 años como proporción de la población (aunque ahora son más de una cuarta parte del total).

Algunas prisiones han tenido que modificar sus instalaciones para adaptarlas a la gente mayor

Algunas prisiones han tenido que modificar sus instalaciones para adaptarlas a la gente mayor Crédito: BBC Mundo

Igual que Takata, muchos de estos delincuentes mayores son reincidentes. De los 2.500 mayores de 65 años condenados en 2016, más de un tercio tenía más de cinco condenas anteriores.

Otro ejemplo es Keiko (no es su nombre real). Con 70 años, pequeña y con buena presencia, también me cuenta que la pobreza fue su perdición.

“No conseguía llevarme bien con mi esposo. No tenía dónde vivir ni dónde quedarme. Así que robar se convirtió en mi única opción”, explica. “Incluso mujeres de 80 años que no pueden ni caminar cometen delitos. Es porque no tienen comida, ni dinero”.

Con Keiko hablamos hace unos meses en el hostal de un exdelincuente. Nos dijeron que desde entonces la arrestaron otra vez y que ahora está cumpliendo una condena de cárcel por haber robado en una tienda.

El delito más habitual

El robo, principalmente en tiendas, es con mucha diferencia el delito que más cometen las personas de edad avanzada. En su mayoría roban alimentos de un valor inferior a los 3.000 yenes (unos US$25) en comercios que visitan regularmente.

Michael Newman, un demógrafo nacido en Australia que trabaja en la empresa de investigación Custom Products Research Group, con sede en Tokio, señala que es muy difícil vivir con la “miserable” pensión básica de Japón.

En un informe publicado en 2016, Newman calculó que solo con los costos de alquiler, comida y atención médica los beneficiarios de la pensión acaban endeudados si no tienen otros ingresos. Y eso antes de pagar la calefacción o la ropa.

Antes era habitual que los hijos se hiciesen cargo de sus padres, pero en las provincias la falta de oportunidades económicas llevó a muchos jóvenes a mudarse, con lo que los padres se tienen que valer por sí mismos.

“Los jubilados no quieren ser una carga para sus hijos. Si no pueden sobrevivir con la pensión, sienten que la única manera de no ser un lastre es hacer que los metan en la cárcel”, explica Newman.

La reincidencia es una forma de volver a la prisión, donde los prisioneros reciben tres comidas diarias gratuitamente

La reincidencia es una forma de volver a la prisión, donde los prisioneros reciben tres comidas diarias gratuitamente Crédito: BBC Mundo

La reincidencia es una forma de “volver a la prisión”, donde hay tres comidas diarias y ninguna factura, asegura.

Newman señala que el suicidio también se está volviendo cada vez más común entre las personas de edad avanzada. Es otra manera de cumplir lo que algunos consideran “su deber de retirarse”.

La soledad, otra de las causas

El director de With Hiroshima, el centro de transición donde conocí a Toshio Takata, también cree que los cambios en las familias japonesas contribuyeron a la ola de delitos entre ancianos, pero enfatiza las consecuencias psicológicas que tienen estos cambios, no las financieras.

“La relación entre las personas ha cambiado. Las personas están más aisladas. No encuentran su lugar en esta sociedad. No pueden soportar la soledad”, dice Kanichi Yamada, de 85 años, a quien sacaron de los escombros de su casa tras el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima cuando era un niño.

“Entre los ancianos que cometen delitos, muchos vivieron un punto de inflexión en la mitad de su vida. Hay un desencadenante. Pierden a la esposa, o a un hijo, y no pueden lidiar con eso… Por lo general, la gente no delinque si alguien cuida de ellos y los ayuda”, añade Yamada.

La explicación de Takata sobre recurrir a la delincuencia como consecuencia de la pobreza es solo una “excusa”, sugiere Yamada. El núcleo de su problema es la soledad. Y un factor que puede llevar a la reincidencia, especula, es saber que en la cárcel tienen compañía.

Es cierto que Takata está solo en el mundo. Sus padres murieron, y perdió el contacto con sus dos hermanos mayores, que no responden a sus llamadas. También perdió el contacto con sus dos exesposas y con sus tres hijos.

Le pregunto si cree que las cosas serían diferentes si tuviese esposa y familia. Dice que sí.

“Si hubieran estado ahí para apoyarme, no habría hecho esto”, asegura.

"Las personas están más aisladas. No encuentran su lugar en esta sociedad. No pueden soportar la soledad", afirma Kanichi Yamada, de 85 años

“Las personas están más aisladas. No encuentran su lugar en esta sociedad. No pueden soportar la soledad”, afirma Kanichi Yamada, de 85 años Crédito: BBC Mundo

Michael Newman explica que el gobierno japonés amplió la capacidad de las prisiones y reclutó a más mujeres como guardias de prisiones (el número de ancianas que delinquen está aumentando de manera particularmente rápida, aunque desde una proporción baja). También añade que el costo de los tratamientos médicos de las personas en prisión es cada vez mayor.

A todo eso hay que añadir otros cambios, como veo por mí mismo en una prisión en Fuchu, en las afueras de Tokio, donde casi un tercio de los internos tiene más de 60 años.

En las prisiones japonesas se hacen muchos desfiles militares, acompañados de gritos. Pero aquí estos ejercicios son cada vez más difíciles de cumplir.

Veo a un par de reclusos con el pelo gris en la parte de atrás de un pelotón que se esfuerzan por seguir el ritmo. Uno lleva muletas.

“Tuvimos que mejorar las instalaciones”, cuenta Masatsugu Yazawa, el jefe de educación de la prisión. “Colocamos pasamanos y baños especiales. Hay clases para delincuentes mayores”.

Me lleva a ver una de estas clases, que comienza con una versión de karaoke de una canción popular, The Reason I was Born, sobre el significado de la vida. Animan a los internos a cantar. Algunos parecen bastante conmovidos.

“Cantamos para mostrarles que la vida real está fuera de la prisión, que la felicidad está ahí”, dice Yazawa. “Pero aun así muchos piensan que la vida en la cárcel es mejor, y vuelven”.

Michael Newman sostiene que sería mucho mejor, y mucho más barato, cuidar a los ancianos sin el costo de los procedimientos judiciales y el encarcelamiento.

“De hecho, en nuestra empresa costeamos un modelo para la construcción de un complejo para jubilados, en el que darían la mitad de su pensión pero obtendrían comida, alojamiento y atención médica a cambio. Podrían cantar con el karaoke o jugar al ‘gate-ball’ (un juego japonés) con los otros residentes y tendrían una relativa libertad. Costaría mucho menos de lo que el gobierno está gastando en este momento”, asegura Newman.

Pero también sugiere que la tendencia de los tribunales japoneses a imponer penas privativas de libertad por hurto “es un poco extraña, en términos de una pena que encaje realmente con el delito”.

Toshio Takata tiene colgados en su celda los dibujos que hace

Toshio Takata tiene colgados en su celda los dibujos que hace Crédito: BBC Mundo

“El robo de un emparedado de 200 yenes (menos de US$2) podría llevar a una factura por valor de 8,4 millones de yenes (más de US$750.000) para una sentencia de dos años”, escribió en su informe de 2016.

Podría parecer un ejemplo hipotético, pero conocí a un anciano en la cárcel con una experiencia casi idéntica. Lo habían sentenciado a dos años de cárcel por su segundo delito: robar un bote de pimientos por valor de US$3.

Morio Mochizuki, que gestiona la seguridad de unos 3.000 puntos de venta minoristas en Japón, afirma que los tribunales se están volviendo más duros con los ladrones de tiendas.

“Aunque roben solo un pedazo de pan -dice Masayuki Sho, del Servicio de Prisiones de Japón-, se decidió en los tribunales que lo apropiado era que fueran a la cárcel. Por lo tanto, debemos enseñarles el camino: cómo vivir en sociedad sin cometer delitos”.

No sé si el servicio de la prisión le enseñó esta lección a Toshio Takata, pero cuando le pregunto si ya está planeando su próximo delito, asegura que no.

“No, ya basta”, afirma Takata.

“No quiero volver a hacerlo. Pronto cumpliré 70 años, seré viejo y estaré débil la próxima vez. No volveré a hacerlo”, concluye.

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Cartas al País

FUENTE: DIARIO CLARIN

“Es humillante para los jubilados que no se den más turnos por teléfono”

Soy jubilada y me atiendo en el Hospital Español. El día 10 de enero fui a la consulta que tenía programada desde diciembre, y con gran asombro veo una multitud de personas, todos de PAMI. Allí pregunto y me informan que por nuevas disposiciones, desde enero 2019, no se otorgan más turnos telefónicos, y que se deberá hacerlo personalmente.

Querido Presidente, levante un tubo de teléfono y marque el número 4959-6222, que es de turnos del Hospital Español, y le dirá que los turnos se dan personalmente de lunes a viernes, de 8 a 13 horas. Estamos en la era de la tecnología, donde cualquier trámite se realiza vía Internet, y su gestión apoya estos adelantos tecnológicos. Una de sus pancartas es el acceso a la tecnología, y le quita a los jubilados la posibilidad de pedir un turno médico por teléfono. Sepa usted que la posibilidad de un turno telefónico nos hace sentir independientes, ya que tener que desplazarse hasta el lugar para tramítalo equivale a que nuestros hijos o nietos o vecinos deban tener que pedir permiso en sus trabajos, estudios o simplemente dejar sus tareas para acompañarnos sólo para pedir un turno. Es humillante.

El teléfono, ese artefacto obsoleto, que ya en la mayoría de las casas no existe, y que fue reemplazado por otras tecnologías, pero para un jubilado es garantía de poder llamar al SAME por ejemplo, o pedir un turno médico. Son pocas las pequeñas individualidades que nos quedan. En mi caso, cuando mi hija se va, lo único que mira es que el teléfono tenga tono y este cerca mío.

Podría enumerar varias cosas que hemos claudicado sin quererlo en su gestión, pero quiero solamente dirigirme a este punto concreto, no nos saque la dignidad querido presidente Macri.

Norma S. Villagra

normasvila@gmail.com

Voces, reclamos y esperas de jubilados

Escribo para denunciar que los dos socios de Farmacity se apoderaron de PAMI y nos sometieron de remedios monodroga en lugar del original, merma la calidad del original el cual es sumamente peligroso y hasta puede causar la muerte pues cuentan con un montón de contra indicaciones que es difícil que el adulto mayor pueda consumirlo por el daño que le causaría. Además, nos quitaron todo tipo de descuento a cualquier medicamento, pues la computadora no le permite imprimir dicha orden, pues es hecha por Buenos Aires.

Turnos para médicos especialistas recién para dentro de tres meses. Para estudios de radiografías y ecografías, tres meses de espera, incluyendo a médicos de cabecera quienes a veces se equivocan al escribir la receta y luego la computadora no le permite hacer una nueva orden. Como si fuera poco, nos están cobrando a cada beneficiario por mes unos $ 1.000, realmente un robo.

Francisco Toledo

clodotoledo@gmail.com

Quisiera que alguien me explicara los siguientes puntos relativos a nuestra economía. Ellos han aparecido en los medios de difusión y provocaron en mi un desconcierto muy grande por lo siguiente: 1) El FMI ha recomendado al Gobierno nacional rebajar las jubilaciones. ¿Será porque las jubilaciones son excesivamente altas? La de los funcionarios, sí, son astronómicas. El resto de las jubilaciones son paupérrimas. 2) El Gobierno nacional retirará fondos de la ANSeS para hacer frente a pagos en otras áreas. ¿Si la ANSeS tiene dinero para que el Gobierno retire sumas cuantiosas, no lo tiene para pagar las jubilaciones y hay que rebajarlas?

Como dijera en otra carta de lectores publicada por ese diario: otra vez no me da la suma.

Ricardo Di Liscia

rdiliscia@live.com.ar

En el suplemento Económico de Clarín, publicado el domingo 27, el periodista especializado Ismael Bermúdez presenta un brillante panorama del sistema previsional argentino. Excelente trabajo que permite recordar los distintos asaltos que sufriera la ANSeS sin que nadie haya tomado medidas investigativas, penales y/o administrativas para lograr el cese de una pésima administración de fondos de terceros (jubilados y pensionados) ejecutada por funcionarios nombrados por el Gobierno de turno que dispone extracciones de fondos de los jubilados en favor de las arcas del Estado con intereses irrisorios, por no decir vergonzosos. Debemos exigir a los distintos sectores políticos que en la plataforma electoral con vistas a las elecciones generales de 2019, el tema ANSeS figure en sus propuestas. De inmediato el actual Gobierno debe normalizar la administración de la ANSeS dando una muestra de transparencia y honestidad en el manejo de los fondos que administra.

José Mancera

josefmancera@hotmail.com

Como consecuencia al incumplimiento de la ANSeS a la sentencia judicial en firme que me otorga ajustes de haber jubilatorio y que me obliga desde hace tres años a embargar los fondos bancarios de esa institución, un par de veces anualmente, con los costos que ello conlleva, escribí un mensaje a la Presidencia de la Nación que fue muy amablemente contestado. Me derivó a la Secretaría Privada de la ANSeS con sus números telefónicos, y llamé. Me atendió un funcionario, que muy desatentamente me dijo que la ANSeS se toma su tiempo porque no da abasto con los reclamos de todos. Se declaró incompetente para responder mis preguntas y dijo que habían pasado el caso a la dependencia que correspondía, pero que si quería podía, a través de un abogado, dirigirme a esa división jurídica. Esa es la atención que la ANSeS presta a un reclamo presentado a la Presidencia. Yo he votado a Cambiemos, y muchas cosas han cambiado positivamente. Pero en lo referente a los jubilados continuamos con la misma falta de consideración de los anteriores gobiernos que nos tachaban de “caranchos”.

En mi caso, estoy pensando el ejercer mi derecho a no votar, ya que no quiero ser cómplice de nadie.

Pedro Bollo

fp.bollo@gmail.com

No sorprende la actitud del FMI y su propuesta recesiva a la República Argentina, que tiende a afectar a la clase pasiva. Deseo y espero que quienes nos gobiernan no hayan firmado un acuerdo en donde la letra chica o alguna cláusula refiera a otorgar sólo el 50% del haber a los jubilados, al momento de acogerse a este beneficio y reducir a su vez sus asignaciones mensuales a los mismos, para cumplir con el ajuste.

Es indigna esta actitud del FMI. Pero más indigno sería que se firme de parte de quienes nos representan una condición que afecte aún más a quienes hemos trabajado muchos años para hacer de este país una República, no una republiqueta como la que tenemos desde hace varias décadas. Apelo a la sensibilidad de quienes nos rigen para que no sumen a su gestión un hecho indeseado y condenable, que haga a sumir en mayor grado a una clase social muy postergada.

Rodolfo Castello

rccastello@hotmail.com

Cuando escucho que mi madre jubilada tuvo que luchar contra una tableta digital porque el empleado de correo privado le exigía la firma digital en la misma, o cuando leo en las noticias que se exigirá dirección de correo electrónica a todos los contribuyentes a los efectos de ser notificados por la AFIP, me pregunto si todos los jubilados están en condiciones de enfrentar los desafíos de esta nueva generación de empleados que piensan que todo el mundo tiene Internet.

Cuando la opción es ser un “cyberjubilado” o quedar afuera del mundo, ¿no es tratar con violencia moral al que se siente desclasado, descartable e ignorado por el sólo hecho de que los procedimientos son pensados sólo para los que nacieron en el siglo XXI?

Miguel A. Reguera

miguelreguera@yahoo.com.ar

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