Hartazgo de los jubilados

FUENTE: DIARIO LOS ANDES

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Por Edgardo Civit Evans – Presidente Federación de Jubilados Mendocinos – Fejumen y Delegado de A.A.J.A. en Mendoza

La Real Academia Española define al hartazgo como sinónimo de hastío, cansancio, saturación. La grave situación que padecemos los jubilados genera esas sensaciones. Años de mentiras, fraudes, engaños, malos tratos, agravios, que nos quiten nuestros ahorros.

Hemos sido tildados de todas formas, hasta de caranchos, por reclamar nuestros derechos, que consisten en: 1) jubilación digna relacionada con el salario que percibe quien está en actividad, para no caer en situación de pobreza como sucede ahora en millones de casos; 2) tener una prestación de salud de buena calidad (“de primera” obligan las Leyes 19.032 y 25.615; y 3) que nos sea devuelta nuestra obra social, el PAMI, ilegalmente intervenida desde hace años. Reclamamos participar en los organismos que así disponen las normas, como PAMI, OSEP, y otros.

La jubilación digna y móvil tiene basamento en la Constitución Nacional y en los fallos unánimes de la Corte Suprema de Justicia, casos Sánchez, Badaro I y II, Eliff, Betancourt y otros. El Gobierno, en octubre de 2008, se comprometió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a no apelar más los juicios originados en casos similares a los mencionados. No lo hace. Incumpliendo lo acordado internacionalmente sigue apelando la casi totalidad de los juicios, haciendo que estos duren entre 10, 15 y 20 años. Numerosos superan esos plazos.

Por la edad de quienes demandan por sus derechos, muchos jubilados habrán fallecido antes de que puedan cobrar. Además, a pesar de las sentencias, la Anses no paga las condenas. Apelan, canallescamente, a una “solución natural”. La mayoría morirá antes de percibir sus legales retribuciones. Para obviar la prolongación de estos juicios, con grave daño a los jubilados y sobrecarga judicial, la Corte Suprema debería dictar una acordada disponiendo que todas las demandas similares sean resueltas en forma breve y sumaria. No. Las han pasado a las provincias donde las Cámaras no existen y carecen de magistrados y empleados. Más demoras y se siguen acumulando expedientes.

Resulta inadmisible que en la mayoría de los casos las diferencias entre los salarios en actividad y las jubilaciones sean entre 25%, 40% o 50%. En otros, la discrepancia es aún mayor. El Gobierno responde diciendo que los jubilados han tenido varias actualizaciones en los últimos años, conforme la ley 26.425. Es cierto.

No dice el Gobierno que esas variaciones se cobran 6 meses después de los aumentos de precios que, con una fuerte inflación, deben ser soportados por los jubilados. Tampoco dice el Gobierno que los aumentos son notablemente inferiores a la variación de precios.

El año pasado la inflación osciló entre 40% y 45%, y a los jubilados, meses vencidos, se nos abonaron el 11% más el 17%, 28% anual, con una pérdida de poder adquisitivo en un año de 42%. Llevando las jubilaciones a valor dólar (blue, que es el real), son iguales o inferiores a las que motivaran las luchas de Norma Pla en los años ’90, gestión Cavallo. Las mínimas: alrededor de 300 dólares por mes.

No quieren reconocer que han sumido en la indigencia a millones de jubilados. Tanto que ya no publican los índices de pobreza e indigencia. También simula el gobierno cuando compara las jubilaciones de nuestro país con el resto de América Latina, las más bajas del mundo.

Debería también confrontar los precios que en otros países son inferiores a los de nuestro país. En Noruega, Suecia y otras naciones, cuando una persona se jubila, al mes siguiente cobra lo mismo que el anterior, el 100%. La jubilación promedio en Noruega (no hablo de un país grande) es de 5.800 euros mensuales, o sea $ 90.000 por mes, con precios más bajos que en la Argentina y cobertura social completa de primer nivel.

La jubilación no es una dádiva. Es la compensación por 35 ó 40 años de trabajo efectuando aportes para, llegado a la vejez, tener una remuneración y una vida digna.

¿Por qué no se paga el 82% móvil? Porque los recursos de la Anses y del Fondo de Sustentabilidad (creado con las transferencias de los depósitos realizados a las ex AFJP), se destinan para otros fines. Se solventan millonarios déficits del Estado; se compran bonos del gobierno de dudosa cobrabilidad; se financian fútbol y automovilismo para todos; planes como Procrear y Proauto; se subsidia a empresas y concesionarias del Estado; planes sociales; garrafas de gas, notebooks, etc. Hasta a empresas extranjeras, como General Motors, se otorgaron créditos a bajas tasas.

No nos oponemos a que el Gobierno ayude a los más necesitados y a sectores de la economía; lo que sostenemos es que el dinero no debe salir de las jubilaciones, situación que está prohibida por ley. Porque al ser subsidios, regalos, deberían provenir de partidas y leyes específicas para cada caso, con los respectivos fondos.

Muchos no saben que el 82% móvil sí se puede pagar. Se abona en Santa Fe, en Córdoba y Rosario, que tienen cajas de jubilaciones propias. No las transfirieron a la nación donde el dinero parece que se pierde.

La perciben miles que tienen regímenes especiales, como ex funcionarios nacionales, y quienes trabajaron en AFIP, Aduana y otros organismos, generando una irritativa desigualdad.

El PAMI se ha transformado en otro tremendo problema nacional. Afecta a casi 7.000.000 de personas, 230.000 en Mendoza. Hospitales sin terminar de construir, más de 10.000 nuevos empleados. Alquileres de oficinas que no se ocupan durante mucho tiempo, gastos, viáticos, etc. Muchas personas fallecen sin recibir la debida atención médica. Las prestaciones son de inferior calidad.

Turnos a los 30 ó 40 días, a los que deben sumarse otros 40 días en especialidades. El caso más emblemático fue el de la señora Mireya Córdoba, quien murió en el PAMI luego de esperar 15 días para una orden de cardiología. Esta situación se agrava porque fue advertida a autoridades nacionales de PAMI antes de que sucediera. Nada hicieron ni se hacen cargo y siguen las muertes. Falleció otro adulto mayor esperando que lo atendieran en Anses Malargüe. ¿Y los que no conocemos?

Además, ¿por qué la Argentina y sus jubilados debemos solucionar los problemas previsionales y de salud de miles de extranjeros que gozan de tantos o más derechos y beneficios que nosotros sin haber aportado nunca? No es estar contra la inmigración, es brindar equidad al sistema.

¿Cómo es posible que un preso, si la esposa cobra beneficios por hijos, gane el doble que un jubilado que aportó toda su vida? Con esta suerte de solución biológica que el Gobierno ha elegido para los jubilados, miles fallecerán antes de cobrar lo que les corresponde o de recibir una buena atención de salud.

Los adultos mayores no deben permanecer silenciosos, apáticos o indiferentes. “Deben hacer lío”. Ninguna solución vendrá de parte de quienes lucran con nuestros derechos mediante excelentes sueldos y otros beneficios. De quienes nos mienten. Debemos reclamar a los candidatos de todos los partidos una solución. Exigirles, antes de las elecciones, que se pronuncien sobre el tema. Basta de promesas.

Nosotros votamos y, convocando, podemos decidir cualquier elección. Apoyaremos a quienes se comprometan con los principios que sostenemos.

Nos deberían apuntalar los sindicatos y los trabajadores activos, porque llegarán a jubilados y tendrán los mismos, o peores, problemas.
El conformismo es una disminución psíquica que reduce nuestra capacidad de reacción. “No te quejés si no te quejás”, sostienen los franceses.

De estar hartos y quietos, nos hartamos. Defendemos los derechos a una jubilación digna y a una salud de primera. Convocamos a los jubilados a sumarse a este accionar en defensa de nuestra calidad de vida. Tenemos casi 1.000.000 de firmas avalándonos. Falta un poco de apoyo y esfuerzo para la victoria final.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Hartazgo de los jubilados

  1. Omar Villarreal

    Estoy de acuerdo con todo lo expresado,menos con el final. No falta un poco de apoyo y esfuerzo. La realidad es que no hay apoyo ni esfuerzo para solucionar nuestros problemas. Los políticos y funcionarios hacen promesas que no cumplen y nos mienten como si fuéramos criaturas. Las organizaciones que dicen representarnos solicitan y reclaman pero con resultados casi nulos. Mientras tanto continúa desapercibido para la sociedad el genocidio de jubilados por falta de recursos y la pésima atención sanitaria no solo de PAMI sino también de IOMA de la cual nadie habla. ¿ Que se puede hacer al respecto para que de una vez por todas tengamos un salario y una atención digna los jubilados que aportamos durante toda nuestra vida laboral ?

  2. Estoy de acuerdo con lo expresado. Ya sería hora que los jubilados tengamos o nos procuremos presencia institucional propia. Tengo una pregunta: en la Pcia. de Buenos Aires está Jubilados Aportantes?
    Cordialmente
    Daniel Rey

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