Archivo mensual: junio 2015

La estafa con los planes sociales

Fuente: Diario La Nación

Los fondos previsionales se desvían para financiar ayudas estatales, comprometiendo a los jubilados, al tiempo que se disfraza la pobreza

No son pocos quienes consideran que, cuando se haga un balance objetivo de los logros del kirchnerismo, los planes sociales posiblemente figurarán entre los aciertos de una gestión que se prolongó a lo largo de 12 años.

Sin embargo, dos argumentos refutan esa posibilidad. En primer lugar, un plan de ayuda social jamás puede ser un logro, pues se trata de una medida de forzosa índole provisoria para hacer frente a una emergencia y asistir a quienes lo necesiten hasta que el país supere esa eventualidad.

En segundo lugar, cuando se inquiere por el origen del dinero que financia esos planes, se advierte con sorpresa que proviene en su mayoría de fondos destinados a los jubilados. La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) aporta poco más de la mitad y el Ministerio de Desarrollo Social, el resto. Obviamente, los perjudicados son tanto los actuales jubilados, de los cuales el 75 por ciento sólo cobra el haber mínimo, como los futuros “beneficiarios” del sistema, que, lejos de “beneficiarse”, se verán perjudicados, pues percibirán montos muy inferiores a los que por ley les corresponderían.

Según un estudio publicado por LA NACION, el Gobierno repartirá en el corriente año 18,2 millones de planes sociales, que costarán 157.209 millones de pesos, según el presupuesto 2015. En los últimos 12 años, esas transferencias impidieron que aumentara la indigencia, pero no sirvieron para reducir la pobreza. El presupuesto de transferencias sociales se duplicó en dos años, pues creció el 111,4 por ciento. En 2013, ascendía a 74.370 millones de pesos y trepó, en 2014, a 120.573 millones y, en 2015, a 157.209 millones. A fin de año podría alcanzar los 180.000 millones.

Se ve entonces que los planes sociales tratan de suplir, sin lograrlo, la ausencia de políticas de fondo para combatir la pobreza, la marginalidad y la exclusión. En el mejor de los casos, son paliativos que hacen un poco más llevadera la prolongación de una situación crítica, pero que, por desgracia, terminan convirtiéndose en una forma de vida precaria y sus beneficiarios, en votantes casi obligados del partido gobernante por temor a que un régimen de distinto signo político se los quite. Es que muchos planes sociales, al convertirse, como dijimos, en una forma de vida, generan también una especie de subcultura que concibe erróneamente al Estado como proveedor del sustento que, en verdad, debería provenir del trabajo.

Se degenera así el sentido de esas ayudas estatales que deberían ser temporales y coyunturales y terminan eternizándose y degenerando en una perversa modalidad de sujeción.

Lo paradójico es que, como ha señalado la diputada Alicia Terada (ARI-CC), es el dinero destinado a los pobres el que, en definitiva, termina financiando la ayuda a los pobres. El haber mínimo que cobran tres de cada cuatro jubilados no alcanza a cubrir la mitad de la canasta básica. En aras de la política populista del Gobierno se sigue destruyendo la ya muy deteriorada caja de la Anses. “Es irrisorio que, existiendo un Ministerio de Desarrollo Social, sea la Anses la que financie la mayor cantidad de programas de asistencia. Se les sacan recursos a los pobres para financiar la ayuda social a otros pobres”, sostuvo Terada.

Como agravante es preciso mencionar que, como anunció el titular de la Anses, Diego Bossio, en virtud de la nueva moratoria hay 516.992 nuevos jubilados en la Argentina que ya están cobrando su primer haber, con lo que se superó la cifra inicial estimada en 473.000. Si se incluye también la primera moratoria del kirchnerismo, en 2005, han sido incorporados al sistema de la seguridad social más de tres millones de beneficiarios.

Tenemos entonces que sobre el futuro inmediato de los jubilados pesará negativamente no sólo el desvío de los fondos de la Anses, sino también la masiva incorporación de los nuevos beneficiarios, que, en su mayoría, no habían aportado al sistema.

Claro que esta bomba de tiempo a corto plazo no les quita el sueño a los actuales funcionarios, a punto de dejar el Gobierno. Será, en cambio, una mortal herencia para quienes los sucedan en el poder.

Hace ya varios años que padecemos otra estafa y otra mentira: la de las estadísticas del Indec que invisibilizan a pobres e indigentes. Desviar el dinero de los jubilados también es estafarlos. Otra estafa, en este caso a toda la sociedad, es que en los 12 años de gestión kirchnerista no se atacaron las razones de fondo de la pobreza y la indigencia y se quiso paliar estos dos flagelos mediante los planes sociales, de claro sello clientelista, que constituyen un engaño, estafando a sus legítimos beneficiarios para hacerse de votos cautivos..

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El genocidio previsional…Generosos con plata ajena…

Luis E. Luchía-Puig

Cinco millones de jubilados reclaman ¡justicia ya!

Una de las grandes paradojas de la actualidad argentina es que nuestros gobernantes, quienes se autodenominan paladines de los derechos humanos y justicieros de los genocidas del proceso militar, están sometiendo a más de cinco millones de argentinos a una forma de exterminio más sutil pero igualmente letal. Que se desvíen los fondos del ANSeS para financiar los desbalances de un gobierno que gasta sin control, o para subsidiar créditos a la industria y a la construcción, es una estafa para quienes no estamos en condiciones de presionar al poder con huelgas y piquetes. Nos dicen que no hay dinero para cumplir con el mandato constitucional que establece un 82% del sueldo percibido por los trabajadores activos y nos obligan a iniciar juicios por reajuste que duermen sueños eternos en las instancias judiciales, mientras la vida se nos escapa aguardando una justicia que no llega. Mas de 300.000 expedientes juntan polvo en los anaqueles de tribunales, mientras los abogados de la ANSeS recurren a todo tipo de chicanas para demorar el proceso. En su “Diario de la guerra del cerdo”, Adolfo Bioy Casares desnuda una guerra generacional entre los jóvenes y los viejos, que son victimas de la violencia y arrogancia de los jóvenes, que los persiguen y atacan buscando su exterminio. Quienes hemos trabajado toda la vida realizando los aportes necesarios para garantizarnos una vejez digna, nos sentimos victimas de una tentativa de genocidio por omisión, que ensombrece una etapa de nuestra vida en la que nos sentimos impotentes para reclamar lo que en justicia nos pertenece. Bertrand Russell decía que la calidad de una nación se mide por el trato que sus autoridades prodigan a sus sectores más vulnerables: los niños y los ancianos. Desde la antigüedad, en las milenarias culturas orientales, se respetan y valoran a sus adultos mayores. Jubilación vive de “jubileo”,una etapa en donde la sociedad premia los esfuerzos de quienes han contribuido a su progreso y bienestar. Los ancianos han sido siempre referentes de sabiduría y experiencia, valorizándose las enseñanzas que les dio la vida. En occidente, al retirarse los pensionados reciben ingresos acordes con la función desempeñada y los vemos recorriendo el mundo disfrutando y dándose la buena vida.

Entre nosotros, por el contrario, funciona una especie de “Darwinismo al revés”,en donde todo se nivela para abajo y se garantiza la supervivencia del menos apto. Como recordaba Enrique Santos Discepolo, en su celebrado tango “Cambalache” : “Todo es igual, nada es mejor: lo mismo un burro que un gran profesor”

En los países escandinavos, ( Suecia, Noruega, y Dinamarca), tienen sistemas previsionales ejemplares, dignos de ser imitados. Sus ciudadanos, al llegar a la edad para beneficiarse con el retiro o jubilación cesan automáticamente en sus funciones, y al finalizar el mes comienzan a percibir sus haberes previsionales , casi sin efectuar trámite alguno. Es que en esas sociedades, en las que el Estado vela por el bienestar de sus ciudadanos, se descuenta que una persona que llegó a la edad adecuada para jubilarse, realizó durante décadas los correspondientes aportes.   Generosos con el dinero de los jubilados aportantes Extender los beneficios jubilatorios a quienes no han aportado un peso en su vida puede obedecer a razones humanitarias, pero extraer esos recursos del fondo previsional, equivale a ser generosos con el dinero ajeno. Y explica que mientras se desvían recursos para financiar el clientelismo del gobierno, se somete a los aportantes a todo tipo de postergaciones. Cuando el monto del 80% de las jubilaciones no alcanza para cubrir la tercera parte del costo de la canasta alimentaria, estamos condenando a nuestros jubilados a extinguirse por inanición. Al oír por la radio o ver por la TV el auto-bombo de la ANSeS difundiendo sus beneficios a la tercera edad, nos pasa como con las viejas películas de Luis Sandrini: No sabemos si ponernos a reír o largarnos a llorar. Son muchas las cartas de jubilados que publican los diarios, en donde venerables ancianos, algunos de mas de 80 años, reclaman el cumplimiento de sentencias en donde se les hace justicia y esperan poder disfrutarla en lo que les resta de vida. Hace ya cinco años reclame a la ANSeS por el reajuste de mi jubilación y todavía sigo aguardando con la esperanza de no engrosar la lista de las victimas de este genocidio por omisión, practicado irónicamente por quienes se autotitulan paladines de los derechos humanos.

Luis E. Luchía-Puig

Abogado, editor, periodista y… jubilado

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NUESTRO VOTO

Por Silvio Pedro Pizarro

Es un momento propicio para actualizar el llamado que publicara el 4 de enero del corriente año.
Hay una corriente favorable que que nos invita a votar por nuestro futuro y aquí lo reproduzco.
Sufrimos el maltrato y la desconsideración del Gobierno porque ya estamos en el período de la vejez, no somos útiles a sus propósitos, no tenemos fuerzas, no podemos obviamente hacer huelgas, no tenemos otros recursos que puedan ayudarnos a llamar la atención de una sociedad sorda y egoísta.
Los años que hemos trabajado para el engrandecimiento del país, aportando además, de nuestros haberes, el dinero necesario para asegurar nuestra vejez, la experiencia ganada que nos da bondad y sabiduría, todo es vilmente despreciado por una generación ambiciosa y corrupta. Es la triste verdad que venimos afrontando.
El ciudadano, al momento de jubilarse, es defraudado deliberadamente, al efectuarse una liquidación menor a lo que corresponde por ley. No tiene otra opción que iniciar por via judicial una acción tendiente a obtener el reajuste de sus haberes. Así ingresa a la dolorosa cofradía de los jubilados. Y así también comienza el via crucis de más de 15 “estaciones”. Los juicios se demoran, se paralizan, se obstruyen maliciosamente, se apelan cuando existe un compromiso internacional de no hacerlo, se desoyen las sentencias judiciales, incluso de la Corte Suprema, y no se pagan las liquidaciones ordenadas.
Los Fondos de Garantía de Sustentabilidad, es decir la Caja de Anses, es saqueada por el Gobierno para financiar Fútbol para Todos, para ayudar al Banco Central, para conjugar el cuantioso déficit de Aerolíneas Argentinas, para frenar la cotización del dólar, para brindar auxilio económico en las catástrofes naturales con la hipocresía de malinformar que los fondos proceden del Tesoro Nacional, para otorgar continuamente “préstamos” al gobierno que nunca son devueltos.
Con ese panorama los jubilados, al vetar la Presidente el 82% móvil, reciben reajustes anuales, una verdadera limosna que se les otorga por gracia monárquica.
El Gobierno toma ventaja de la situación indefensa de una clase pasiva, agobiada por los años y el maltrato a que se ve sometida, insultos y agravios de por medio, buitres y caranchos en boca de la Presidenta. Inexplicable el silencio de políticos, industriales, comerciantes, profesionales, gremios, instituciones y buena parte del periodismo.
La tercera edad existe y no es descartable. La ingratitud y el desprecio hacia los mayores no pueden tener cabida en una sociedad, cualquiera que sea su identidad política o su ideología. Los jubilados han tomado debida nota de estas consideraciones y han asumido la decisión de poner en marcha la fuerza de la clase pasiva. Estamos conformando una red de asociaciones que, gracias a la cibernética, se reproducen  muy rápidamente con la meta invalorable de una finalidad común a todos, una justicia reparadora sin discriminaciones étnicas, políticas o religiosas. Somos en el país entre 6 y 8 millones y estamos en contacto con nuestros colegas en el exterior que, para nuestra sorpresa, son no solo una gran cantidad, sino que su entusiasmo nos supera.
No estamos descartados, para nada. Seremos una fuerza considerable en las próximas elecciones. Estaremos preparados para intercambiar ideas y opiniones con plazo suficiente para saber a ciencia cierta a quiénes debemos votar y a quiénes no debemos votar, siempre con el pensamiento puesto en el futuro de nuestros hijos, nietos y bisnietos. El tiempo nuestro es corto, ya lo sabemos, pero bien vale la pena lucharlo. Seguiremos trabajando con la sabiduría que da la experiencia, con los principios morales que no llegaron a corromperse y con el amor que siempre, en todo momento y lugar, hemos profesado a nuestra bien amada patria.
¡Sepa el jubilado votar!

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NO AL MALTRATO DEL ADULTO MAYOR…

Foto de Mayormente Programa Radial.

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junio 15, 2015 · 7:32 pm

DERECHOS HUMANOS PARA LOS JUBILADOS…

Foto de Osvaldo Daniel Lopez.

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junio 15, 2015 · 7:06 pm

Los de más de 90 años en franco ascenso

Por Dr. Daniel Cassola

En tan solo una década la población de mayores de 90 en Argentina aumentó en un 35 por ciento. Hay muchos datos, tanto a nivel local como internacional, que marcan el crecimiento de este segmento de la sociedad.

Tomemos como ejemplo la edad del juez Carlos Fayt, o sea 97 años. Entre el censo de 2001 y el de 2011, la cantidad de personas con 97 años aumentó un 43 por ciento. En total se calcula que hoy hay más de 150 mil argentinos que han superado los 90 años de vida.

A nivel internacional, la Organización Panamericana de Salud ha publicado recientemente que son dos los sectores de la población que más han crecido. En primer lugar los que presentan la mayor tasa de aumento son los centenarios. Y en segundo lugar se ubican quienes tienen entre 80 y 99 años.

Esta nueva tercera, cuarta o quinta edad genera inquietud en todo el mundo. Mientras que la prolongación de la vida es una excelente noticia a la vez constituye un desafío grande en el porvenir.

La OPS prevé que en el siglo XXI la creciente población de personas mayores de 85 años creará importantes crisis económicas, de recursos médicos y éticas tanto en los países desarrollados como en los que se encuentran en vías de desarrollo.

Al posar la lupa sobre la vida de las personas que llegan a los tres dígitos, los investigadores arriban a conclusiones similares. Aquellos que no ejercieron una vejez pasiva, sino que entre los 70 años y los 90 se mantuvieron activos son los que tienen mayores chances de unirse al club de los centenarios.

La longevidad ya es un hecho social de nuestra época, una realidad innegable. Si bien las estadísticas muestran que es en los países desarrollados donde más se ha prolongado la vida, el fenómeno abarca prácticamente a todo el mundo.

Así como el crecimiento de esta población es un dato duro de la realidad, hay ideas que atrasan. Por ejemplo, eso de que la avanzada edad es sinónimo de decrepitud y senilidad es, a esta altura del partido, algo que se podía pensar en el siglo pasado.

Las estructuras sociales que estaban pensadas para contener a personas que vivían hasta los 75 u 80 años están quedando obsoletas. En todos los ámbitos de la vida hay que repensar formas de atender e incluir a estos nuevos y numerosos grupos de la población.

Como dijimos anteriormente la longevidad es una buena noticia, pero necesita de planificación y de recursos. La pregunta final es: ¿Estamos preparados para convivir con cientos de miles de mayores de 90 años?

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¿Cuándo cobrarán los jubilados el medio aguinaldo de junio?

Fuente:MinutoUno

Este mes, la ANSES abona los haberes de junio más el medio aguinaldo para 6,4 millones de jubilados y pensionados nacionales y casi 1,5 millones de las Pensiones No Contributivas (PNC) y excombatientes de Malvinas, alcanzando un total cercano a 7,9 millones titulares de derecho.

La erogación total del organismo para pagar el mensual junio con el Haber Anual Complementario será cercana a $52.353 millones. Con respecto al mismo período de 2014, la inversión se incrementó en $17.353 millones, lo que muestra el impacto de la aplicación de la Ley de Movilidad Jubilatoria y de la moratoria previsional.

El director ejecutivo de la ANSES, Diego Bossio, señaló que “tenemos los recursos y está el cronograma de pagos listo, por lo que ya se empezaron a pagar las jubilaciones de junio con el medio aguinaldo incluido. Lo importante es que los jubilados y pensionados sepan que van a cobrar todo en un mismo pago. Esto implica también un fuerte impulso al nivel de actividad general de la economía, ya que gran parte de estos recursos los jubilados y pensionados los destinan al consumo”.

El calendario de pagos correspondiente a junio:

Titulares de Pensiones no Contributivas

Cuadro 1.jpg

Titulares del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cuyos haberes no superen la suma mensual de $4341

Cuadro 2.jpg

Titulares del Sistema integrado Previsional Argentino (SIPA) cuyos haberes superen la suma mensual de $4341

Cuadro 3.jpg

Los titulares tendrán plazo hasta el 8 de julio para cobrar en su lugar habitual de pago.

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