CARTAS AL PAIS

Fuente: Diario Clarin

“Todavía aguardamos la prótesis para mi esposo”

 

El 31 de agosto pasado Clarín publicó una carta en la que solicitaba una prótesis para mi esposo. Ya pasaron muchos días y al momento de escribir estas líneas aún seguimos esperando esa prótesis de cadera que le daría calidad de vida a mi esposo y que debe ser aprobada por vía de excepción.

He recorrido todas las oficinas a las que me han mandado. Fui al hospital público, a la delegación correspondiente, en Hipólito Yrigoyen 1200 y repetí el recorrido, hospital, delegación e Hipólito Yrigoyen.

También tengo siete números de teléfonos, los cuales hace días no se atienden porque la Subgerencia de Prestaciones y Programas Especiales se está mudando, según me dijeron en el conmutador.

Señor Luciano di Césare: ¿usted, como principar funcionario de PAMI, qué está haciendo con nuestra salud?

He mandado una carta documento dirigida a su nombre, pero ni siquiera se ha tomado la molestia de contestarla.

Le ruego revea la situación de mi esposo, ya que el 23 de octubre se cumplió un año de que no camina. Fuimos dejados sin atención en el Sanatorio Colegiales luego de dos operaciones y con el pedido de una tercera de parte del cirujano. Todo lo expuesto está en el expediente 0343 2013-000-41680, le ruego por favor considere nuestra situación.

Alicia Terzano

alicia.parrado@hotmail.com

Voces reclamos y esperas de jubilados

Quería agradecer a Clarín, ya que gracias a la publicación en septiembre de la carta de mi madre, Marta Susana Degasperi, el PAMI escuchó su reclamo y cumplió con lo que ella necesitaba.

El señor Roberto Molina, de la sección de prensa del instituto, se comunicó conmigo y luego PAMI central se contactó con mi madre. Las señoras Ana, de “Insumos”, y Florencia, de “Respuesta inmediata”, se han encargado del seguimiento del pedido de los insumos para este trimestre de la bomba de insulina que utiliza mi madre. A todos ellos, muchas gracias.

Espero que en adelante el PAMI cumpla con los tiempos de entrega de los insumos, así nuestras personas mayores puedan vivir con un poco más de tranquilidad. Es lo menos que se merecen.

Carolina Micieli

carolinamicieli@yahoo.com.ar

Leo y escucho permanentemente las quejas de los jubilados. En el supermercado, en las colas de los bancos, etc. Las quejas generalmente son “la jubilación no me alcanza”; “¿cómo quieren que viva un jubilado con $ 2.100?”; “si pago los remedios y alguna otra cosa no me alcanza para comer”; “es indigno haber trabajado toda la vida para llegar a esto, llegar a viejo y para poder vivir te tienen que ayudar los hijos”. Etc, etc.

Jubilados, las quejas no alcanzan, pero por suerte tenemos en nuestras manos un pedazo de poder, que es el voto.

Con el voto podremos ejercer una protesta más positiva, mucho más efectiva que todas las quejas que siempre se hacen y que nadie escucha.

Somos 6.000.000 de jubilados en condiciones de votar. Muchos por edad pueden optar por no ir. Eso sería desperdiciar una oportunidad que tenemos cada tanto.

Les digo, vayamos todos, aunque nos cueste, aunque nos duela algo, demostremos en las urnas nuestro repudio al veto al 82% Quejémonos donde duele, en las urnas. No nos quedemos rezongando en nuestros hogares, concurramos a votar, hagamos uso de ese poder transitorio que nos da el voto.

Enrique Romagnoli

gnoli@hotmail.com

Sergio Massa impulsa un proyecto para el pago de un plus anual a jubilados. A mi criterio, a todas luces se trata de un anuncio electoralista, por cuanto el proyecto para convertirse en ley debe pasar por ambas Cámaras, obtener mayoría, y luego la promulgación por parte del Poder Ejecutivo. Y todos sabemos que la Presidenta tiene poder de veto: recordemos lo que hizo con la ley del 82%.

A mi criterio es un anuncio más en la búsqueda de votos para las elecciones legislativas, con un muy difícil pronóstico de que se haga efectiva o se concrete.

Los jubilados esperan otras medidas en el mejoramiento de sus pagos acorde a las leyes y a lo que establece nuestra Constitución Nacional, no dádivas.

Jorge Ayala

rge.ayala@hotmail.com.ar

La empatía es un sentimiento que, a veces, nos impulsa a sentirnos identificados por la situación, por lo general mala, en que se encuentra una determinada persona. A nivel ejecutivo, nos pasó con Menen, durante su primera presidencia, a raíz de la muerte de su hijo, y más acá, con Cristina, por la de su esposo. En ambos casos, fueron reelectos. Así nos fue, y así nos va.

Hoy en día, la empatía pasa por la salud de la Presidenta, muchos consideran que la actual situación de la mandataria es un motivo para darle un voto de confianza a futuro. Si en el país hay una clase que sufre los embates de la mala salud, es la clase pasiva. Sin embargo, cuando la Presidenta tuvo la oportunidad de “empatizar” con los jubilados, no le tembló la mano al vetar el 82% aprobado por el Congreso.

Dejemos la empatía de lado y que tampoco nos tiemble la mano a nosotros a la hora de votar. Recordemos el pasado, para no volver a repetir errores.

Oscar González

ohectorg@yahoo.com.ar

En un programa emitido por TV el 17 de octubre el diputado del Frente para la Victoria Roberto Feletti expresó muy suelto de cuerpo y con tono académico que “la jubilación es un sistema de reparto asistido.” Cabe responderle que toda estafa es precedida por un engaño. Parte de la mentira consiste en no distinguir por un lado lo que son las jubilaciones contributivas de las jubilaciones, pensiones o asignaciones asistenciales; y por otro, en confundir lo que es un sistema previsional de lo que es la administración financiera de ese sistema. Y mediante la aplicación de ese falaz concepto, se desconoce al trabajador que aportó en tiempo y forma al sistema previsional durante toda su vida laboral, el legítimo derecho a percibir en la etapa pasiva un haber jubilatorio que sea un razonable sustituto del ingreso que recibiría de haber continuado en actividad, y que guarde relación con el valor de los aportes efectuados.

Ricardo Cammi

ricardocammi@yahoo.com.ar

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1 comentario

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Una respuesta a “CARTAS AL PAIS

  1. maria teresa sosa

    En doce renglones el jubilado Ricardo Cammi explica cómo se pretende justificar el desconocimiento de los reclamos de los jubilados que aportamos para poder cobrar una jubilación decorosa. Mayor sencillez imposible. Muy buena la nota.

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